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FEDERICO OZANAM, NUESTRO EJEMPLO A SEGUIR

Por: Comité de Formación SSVP de Medellín

Muchas veces hemos escuchado la historia de Federico Ozanam y cómo con sus amigos en 1833, fundaron en París las conferencias de la Sociedad de San Vicente de Paúl, pero pocas veces posamos la mirada en Federico el hombre, el beato, el ejemplo, el inspirador.

Y es que para nuestros tiempos Federico está más vivo que nunca, ya que partiendo de su testimonio y su mensaje como ser humano, nos sigue inspirando a ser mejores en el servicio a los más necesitados, al servicio a Dios mismo viéndole en el rostro de los más sufrientes, anhelando aún dar continuidad a su sueño “encerrar al mundo en una red de caridad”

A través del legado de Federico, podemos nosotros seguir sus pasos de santidad y así como él tuvo de ejemplo y de mentor a San Vicente de Paúl, nosotros también podemos posar nuestra mirada en él y tomarlo como nuestro mentor y mejor ejemplo de servicio a Dios.

Su sueño siempre fue profundizar en el amor y ese amor lo hizo efectivo a través de la caridad, dándose a quienes más sufrían y necesitaban de su ayuda, demostrando más con hechos que con palabras que se podía seguir el ejemplo de Jesucristo quien vino a este mundo a servir y no a ser servido.

Ozanam, nos enseña además que nuestro carisma, nuestro servicio se nutre del contacto personal con los pobres, siempre nos invita a ir a ellos teniendo en cuenta las palabras de Jesús: “a los pobres siempre los tendrán con ustedes,…” San Marcos 14,7; invitándonos así aún en nuestros tiempos a materializar el servicio, no esperando a que se nos presente la oportunidad de servir sino, a buscar por nosotros mismo a aquellos que más nos necesitan.

Siendo un hombre de ciencia, pero también de una profunda fe que no se cansaba de profesar, inculcada desde su niñez en el seno familiar, Federico siempre procuraba llevar el evangelio de nuestro señor Jesucristo como esperanza de vida a todo aquel que la necesitara, inclusive él mismo siempre aceptó la voluntad de Dios en todo su acontecer de vida: “¡Señor, yo quiero lo que Tú quieres, Yo lo quiero como Tú lo quieres, Yo lo quiero en el tiempo que Tú lo quieres, yo lo quiero porque Tú lo quieres”!

Por eso, hoy más que nunca recordamos a Federico Ozanam con un gran amor, con un profundo respeto y con gran admiración, porque fue por él y sus amigos inquietados por aquel desafío, que todo lo que hoy conocemos como la Sociedad de San Vicente de Paúl en el mundo, da los frutos de servicio a Dios llevando esperanza a quienes más lo necesitan.

Gracias Federico porque seguramente desde el cielo, mirarás al lado de Dios Padre la obra de amor que dejaste sembrada en la tierra y seguramente con una sonrisa en tus labios, sabrás que valió la pena “dedicar tu vida al servicio de la verdad que te ha concedido la paz”, y por favor sigue intercediendo por nuestra Sociedad de San Vicente de Paúl, nuestras Conferencias y sus Socios por siempre, así sea.

“Federico Ozanam, hombre de pensamiento y de acción, sigue siendo para los universitarios de nuestro tiempo, para los profesores y los alumnos, un modelo de compromiso valiente, capaz de hacer oír una palabra libre y exigente en la búsqueda de la verdad y en la defensa de la dignidad de toda persona humana. ¡Que sea también para ellos una llamada a la santidad!”.

Papa Juan Pablo II. Discurso de beatificación de Federico Ozanam, JMJ de Paris 1997.