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LLEGÓ DICIEMBRE

LLEGÓ DICIEMBRE

Por: Fredy Alonso Giraldo Vásquez, Presidente

 

Año tras año, en la Sociedad de San Vicente de Paúl de Medellín, recibimos con gran alegría la llegada de la navidad, y encontramos en ella la oportunidad de compartir entre nosotros y con nuestros beneficiados: adornos, regalos, alumbrados, festín, alimentos, entre otros.

Es alucinante la época decembrina, porque motiva e invita a la alegría, a compartir e incluso a repartir, pero ¿tomamos en cuenta lo más importante?, la venida del niño Jesús y con ella la esperanza de un mejor sentido de la existencia, de mejores posibilidades de desarrollo y autogestión para nuestros beneficiados y así mostrarles que la llegada de Jesús invita a una vida llena de gracias y bondades. La llegada del niño Jesús, debe invitarnos más allá de dar y recibir, a la reflexión acerca del servicio que préstamos a los más desvalidos, a los más pobres de los pobres, que no siempre son aquellos que pensamos como carentes de bienes materias.

La época navideña debe traer consigo para los vicentinos, la posibilidad de ver a Dios encarnado en el niño Jesús nacido en un pesebre, que llega a sus vidas para iluminarlos y enseñarles, además del amor compasivo y liberador, cinco virtudes que deben ser ley: sencillez, humildad, afabilidad, sacrificio y celo y con ellas evidenciar la promesa de la salvación y del regocijo de la bondad inmensa del Altísimo.

De acuerdo con Giraldo, (2016) diciembre debe ser para los vicentinos, una época de apuesta por la evangelización que debe orientarse a la formación y a la orientación espiritual al beneficiado, que lo guíe por senderos de luz y de autogestión, que le permita ver su autopromoción como la posibilidad de redimir su condición de pobreza. La navidad para los vicentinos debe convertirse en la oportunidad de compartir con los que sufren; pero entendiendo o mejor trascendiendo a su sentido estricto el significado del verbo compartir; viéndolo más allá, de la entrega material, de hacerle fiestas a nuestros beneficiados, de entregarles los mercados y los regalos, los cuales sin duda alguna los alegrará y a muchos realmente les ayudará a alivianar sus carencias.

Diciembre debe convertirse, en un verdadero tiempo para servir en esperanza, que permita orientar al beneficiado hacia la búsqueda de posibilidades de bienestar y autopromoción. ¿Cuántos diciembres pasan los beneficiados recibiendo nuestra ayuda material, muchas veces sin luces de autopromoción y acciones de autogestión?; puede volverse dependencia la suma de diciembres de nuestros beneficiados recibiendo nuestra ayuda, lo que habla más de asistencialismo que de verdaderas posibilidades de gestión y desarrollo.

Debemos los vicentinos en todo tiempo y lugar, pero sobre todo en la ápoca de navidad, tener presente las palabras de José Ramón Díaz Torremocha en sus cartas a los vicentinos “por cada beneficiado que no logre salir de su condición de pobreza, luego de haber recibido nuestro acompañamiento y nuestra ayuda material, esto será un rotundo fracaso para nuestra vocación y carisma” y necesariamente deberemos reflexionar acerca de nuestro rol y del grado de compromiso que asumimos con ellos. No debemos los miembros de la Sociedad de San Vicente de Paúl de Medellín ser conformistas, debemos mirar siempre hacia el horizonte el cual, traerá consigo múltiples oportunidades para nuestros beneficiados.

Al finalizar el 2017, es altamente grato para todo el equipo, despedirlo como un año de logros importantes, aunque no suficientes; la tarea continúa, pero con el compromiso de todos y cada uno de los actores vicentinos: socios, miembros de junta, comités, trabajadores, voluntarios y practicantes, las cargas se hacen menos pesadas.

El 2017 nos mostró oportunidades de desarrollo, nos llamó a la disposición al cambio, a la transformación en muchos aspectos de nuestra labor social. Que en navidad, los vicentinos reconozcamos nuestro verdadero compromiso con el servicio a los más necesitados.

¡Feliz año 2018!

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