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NO TEMAS TOMAR A MARÍA

Por: Comité de Formación SSVP de Medellín

Cuando el Ángel se le apareció en sueños a José, después de saber éste que María estaba en embarazo, le pronunció estas palabras venidas directamente de Dios: “José hijo de David no temas tomar a María como tu esposa” Mateo 1,10.

María, que en hebreo quiere decir «Señora», es la mujer con la cual se abre la promesa en la antigua alianza (Gen. 3, 15) y con la cual cierra Simeón en el templo la antigua profecía (Lc. 2, 25-35). Es la Mujer que ha tenido un mayor contacto con la Santísima Trinidad en la historia. El Padre la selecciona entre todas las mujeres, el Espíritu Santo engendró un hijo en sus entrañas y la segunda persona de la trinidad (El Hijo) tomó carne y sangre en su vientre. Si por Eva entró el pecado en el mundo, por María entró la Salvación.

Muchos de nosotros tenemos a María como el referente de la Madre de Dios y por eso le damos ese lugar y la respetamos, pero pocos miramos a María como la mujer, la servidora, la discípula, la madre nuestra también y es que si tomáramos las palabras del Ángel a José, para nosotros también, tuviéramos el camino más seguro para ir a Jesús, pues por María también llegamos al hijo quien a su vez nos lleva al padre.

Y es que no hay mejor ejemplo que ella para saber en cada momento de nuestra vida, el mejor actuar conforme las situaciones que se nos van presentado, pues María siempre fiel sirviente del Señor supo desde su SI incondicional, tener la fortaleza y la obediencia que se necesita para hacer la voluntad de Dios siempre.

Cuando meditamos en la vida de Jesús muchas veces pasamos desapercibido el esfuerzo en la educación que tuvo su madre, pues siendo María ama de casa, seguramente fue la encargada mínimamente de enseñarle a leer y escribir a Jesús, y, aún más, de mostrarle las sagradas escrituras que ella conocía muy bien, pues su madre se las enseño, como era tradición en aquel tiempo entre los judíos y de las cuales compuso la oración que dijo cuándo fue a servirle a su prima Isabel, (El Magnifica) convirtiéndose así también en el ejemplo para Él, pues seguramente fue ella quien también enseño al hijo de Dios todo lo que se requiere en este mundo para ser un ser humano excepcional.

De María debemos cultivar una verdadera devoción que nos conduzca sobre todo a la imitación de sus virtudes: La fe y la dócil aceptación de la palabra de Dios. La humildad sencilla. La obediencia generosa. La sabiduría reflexiva. La piedad hacia Dios, pronta al cumplimiento de los deberes religiosos. El agradecimiento por los bienes recibidos. La fortaleza en el destierro y en el dolor. La pobreza llevada con dignidad y confianza en el Señor. El vigilante cuidado de su Hijo desde la humildad de la cuna hasta la ignominia de la cruz. La delicadeza provisoria. La pureza virginal.

Queremos invitarlos a volver una vez más su mirada a María. Ella es, como dice el Papa Pablo VI, «el modelo de mujer nueva y cristiana perfecta, tipo eminente de la condición femenina y modelo singularísimo de vida evangélica». «En su condición concreta de vida, Ella se adhirió completa y responsablemente a la voluntad de Dios, porque acogió su palabra y la puso en práctica, porque su acción estuvo animada por la caridad y por el espíritu de servicio, porque, en fin, fue la primera y más perfecta seguidora de Cristo».

OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA: ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.